El Síndrome de Intestino Irritable (SII) es una enfermedad crónica (aunque puede ser momentánea en algunos casos), y es el trastorno funcional más frecuente del tracto digestivo y se estima que afecta al 15% de la población.

El diagnóstico de Síndrome de Intestino Irritable (SII) se basa en la presencia de síntomas gastrointestinales crónicos en ausencia de enfermedad. Se caracteriza por dolor abdominal asociado a cambio de hábito intestinal, alteración en las deposiciones(que van desde la diarrea al estreñimiento), distensión abdominal, hinchazón, gases, síntomas rectales e incluso dolor de espalda o de cabeza. La dieta puede tener un papel importante en el manejo de los síntomas, debido a que hay nutrientes que irritan la mucosa intestinal contribuyendo al malestar.

El perfil de las personas que sufren colon irritable ha cambiado un poco. Inicialmente se presentaba principalmente en mujeres de mediana edad, trabajadoras, responsables, con un nivel elevado de autoexigencia y un carácter controlador. Actualmente esta enfermedad también afecta a personas jóvenes, y hasta a niños.

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 ➡  Algunas de las recomendaciones a tener en cuenta para minimizar estos síntomas se describen a continuación:

 

  • Consumir frutas y verduras cocidas al vapor, hervidas o al horno para modificar la fibra que contienen, haciéndola más digerible, provocando menos síntomas de irritación y distensión.
  • Tienen mala tolerancia el arroz y trigo integral, el salvado de trigo, cereales de desayuno integrales, galletas integrales, la uva, frutilla, ciruela, sandía, melón, palta, pasas de uva y ciruelas, dátiles, almendras, nueces, avellanas, maní.
  • Evite los alimentos flatulentos y las bebidas con gas: col, coliflor, garbanzos, lentejas, coles de Bruselas, cebollas, puerros, guisantes, frutos secos.
  • Se recomienda evitar el exceso de azúcar.
  • Agregar ingredientes con fibra soluble (chía, linaza) a preparaciones habituales como agua o leche de avena, leche de castañas, ya que al igual que los probióticos, colabora con el tránsito intestinal.
  • Resulta beneficioso el consumo de lácteos sin lactosa como: yogures descremados bajos en lactosa, leches vegetales, tofu (queso de soja).
  • Es recomendable el consumo de hierbas digestivas, evitando el exceso de azúcar, bebidas efervescentes y cafeína como el té negro y café.
  • Mantener una buena hidratación resulta primordial para una buena salud intestinal (6 a 8 vasos de agua o caldo de verduras o frutas con escaso agregado de azúcar). Los líquidos deben tomarse lejos de las comidas.
  • Evitar el exceso de grasas saturadas, que pueden encontrarse en lácteos enteros, quesos curados, manteca, chocolate, helados cremosos, carnes grasas, grasa vacuna, paté, embutidos y fiambres, snacks.
  • Realice 30 minutos diarios de ejercicio físico suave, como caminar o nadar.
  • Procure mantener un horario fijo de comidas e intente evacuar siempre a la misma hora y sin prisas, preferiblemente después del desayuno.
  • Puede aliviar el dolor abdominal con calor local suave.
  • Puede ayudarle practicar técnicas de relajación para combatir el estrés.